Blog China | La tentación de ver Shangri-la
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Ir a Zhondian a finales de Diciembre era para todos una locura, nuestra guía hablaba de 17 grados bajo cero. Sin embargo yo no podía resistir a la tentación de ver lo Shangri-la.; un lugar de ensueño descrito sublimemente en una novela de James Hilton, Horizonte Perdido (1933) y buscado durante medios siglos alrededor del Tibet.

Mauro quería limitarse a visitar un canyon a 100 km al norte de Lijiang, el Tigre Leaping Gorge, y yo seguía pensando en Shangri-la, así que compramos el billete de autobús sin tener muy claro el destino final.

La suerte quiso que lloviera y “a la lluvia”, concordamos, “mejor la nieve”, así que seguimos adelante…
El recorrido en autobús entre Lijiang y Zhondian (Shangri-la) fue de los más asombroso.
El dramático paisaje de montaña gradualmente se transformó en algo totalmente nuevo para nosotros.

Los colores, la arquitectura de las casas, los caballos, los rasgos de la gente nos recordaban imágenes de los altiplanos andinos, de los indios de América, de las películas del oeste…

Cuando finalmente llegamos a Zhondian, un frío inaguantable nos dio la bienvenida.
Nos alojamos en la primera GuestHouse que vimos en la entrada de la ciudad antigua.
La habitación estaba bien y era muy barata 40 yuan (4 €)

Salimos a dar una vuelta y al cabo de un rato empezó a nevar, en la plaza principal de bajo de la nieve muchísima gente bailaba al ritmo de una música tibetana. Esta sí que fue una buena bienvenida!
El día después sin mayores complicaciones cogimos un autobús para ir a visitar un antiguo templo tibetano.

Aquel día nosotros éramos los únicos turistas en el Templo.

El templo y los paisajes a su alrededor son tan bonitos que ya solo para verlos nos sentimos felices de haber llegado hasta allí.

Bajo el sol resplandecientes hacía incluso calor así que después de visitar el templo dimos otro paseo por el casco antiguo

y allá seguían bailando…

El día después a pesar del sol todo se había congelado incluso las tuberías, así que no había agua… No nos quedó otro remedio marchar, así que cogimos un autobús para ir al Tigre Leaping Gorge.

AUTHOR: sara corvino
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